miércoles, 3 de octubre de 2007

El valor de un abrazo

¿Cuánto cuesta un abrazo? Uno de esos de verdad, de los que surgen sin avisar, sin prever, los que te sorprenden y te dejan una gran sensación de bienestar... puede que la pregunta resulte un tanto absurda pero para mí, que a veces observo sin quererlo, no lo es. Y es que amigos, en ocasiones, el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente” puede parecernos una verdad como un templo, pero créanme, que el tiempo, gran sabio de la verdad y la mentira, juega con sus piezas que somos nosotros y nos coloca en nuestro lugar, doloroso o no, cruel o dulce... es triste que a veces nos dejemos llevar por la superficialidad y la hipocresía del momento y tiñamos un abrazo de un sentir que no existe.
¿Alguna vez se han detenido a pronunciar y escuchar el sonido que se produce al decir ABRAZO? Háganlo, seguramente encontrarán matices que nunca sintieron antes, quizás porque nunca se detuvieron a hacerlo... abran una pequeña puerta al silencio más profundo y digan ABRAZO... cierren los ojos y díganlo de nuevo... pero ahora susurren... escuchen lo que su alma tiene que decirles cuando hagan suya esa palabra, abrazo, y una imagen aparecerá... ¿un niño? ¿su hijo quizás? No me lo diga, está viendo ese cumpleaños que fue tan especial para su hijo, ese día tan bonito, tan feliz, en el que entre sonrisas se dieron... ¿un abrazo?
Pero puede que usted no haya visto eso, en su mente aparece una mujer, o un hombre, en ese día en el que bajo una tenue luz y entre un ambiente de lo más cálido, compartieron secretos, miradas, ternura, decidieron unir sus destinos, compartir un futuro bajo una propuesta de amor eterno y fundirse en ese abrazo que aún siente cercano al recordarlo...Una amistad... un llanto, un momento de desazón y desesperación por una derrota sufrida en la vida, un segundo en el que te sientes muerto... levantas la mirada y aparece ante ti, como fruto de un regalo divino, esa amistad verdadera que sin pensárselo dos veces, te refugia entre sus brazos y te devuelve parte de la fuerza perdida con un abrazo. ¿Es esto, en cambio, lo que usted vio?
Quizás aparezca una despedida, un ser querido, una marcha a tierras tan lejanas, que ni siquiera los ángeles podrían guiarnos hasta su puerta, recuerdo de un último abrazo teñido de tristeza y un “hasta siempre”
Decenas de recuerdos con este sencillo gesto le vendrán a su mente, y cada uno con un significado diametralmente distinto, pero un nexo común, ese vínculo indescriptible de dos seres que durante ese pequeño instante, fueron uno solo en un sentimiento de alegría, de tristeza o consuelo... ¿no es maravilloso? Verdaderamente es inmenso su valor y su ausencia, piensen que todos en algún momento de nuestra existencia hemos necesitado, necesitamos y necesitaremos de este sencillo gesto, no desperdiciemos momentos con absurdas palabras o gestos innecesarios cuando podemos elevarlos en silencio y... con un abrazo.
Animemos nuestro corazón y nuestro ser, dejemos de alimentarlos sólo con dolor, maldades, mentiras, y démosles lo que realmente necesitan para vivir las experiencias más mágicas, esas que recordaremos con nostalgia en nuestra senectud, cambiemos tristezas y abrazos de maldad, por humanidad y abrazos de realidad. Amigo lector, es tan fácil dar un abrazo, como dejarse llevar por lo que uno siente, no se quede con la incógnita de lo que hubiera sentido si hubiera culminado ese momento... con un abrazo, quizás esa mala experiencia que durante tanto tiempo ha querido enterrar, sería ahora una imagen irreal, si aquel día todo hubiese terminado... con un abrazo.
AREL

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