Pronto volveré a un reto que acepté hace unos meses, no es que nadie me lo propusiera, yo quise que fuera así: un reto. Y es que cuando te dedicas a una profesión como la mía muchos son los objetivos a cumplir, muchos los obstáculos, muchas las zancadillas y otras tantas desilusiones, pero todo eso se olvida cuando aquellas personas a las que estás dedicando tu esfuerzo te obsequian con un sonrisa, una mirada tierna, un pequeño beso o un abrazo en el que sientes que eres la seguridad que ellos necesitan. Lejos de la demagogia puedo asegurar que esto es así, quizás yo vea los acontecimientos desde una perspectiva un tanto distinta, pero sencillamente... es mi perspectiva y según como va el mundo, prefiero esta manera de ver las cosas simplemente porque desde esta parte del camino se disfruta de las pequeñas vivencias, tan importantes en mi existencia... cierto es que también se sufre en la misma medida, pero ese momento mágico en el que disfruto de un simple gesto de complicidad sinceramente no lo cambio por el mayor de los gestos teñidos seguramente de una falsa hipocresía. Prefiero ilusionarme con algo que en ojos ajenos sería una tontería, que vivir esperando la gran felicidad, que personalmente creo que no existe, la felicidad se vive en pequeñas dosis y quizás bien pensado así tenga un gusto mucho más agradable que de otra forma, pues de otra manera ya no sería felicidad, sino una realidad monótona y sin un sentido que aportar a nuestra andadura.
Durante todo este tiempo en el que marqué mi objetivo he dejado mucho esfuerzo, dedicación y horas infinitas de ansiada superación, tanto profesional como personalmente, ámbitos que considero inseparables pues entonces seríamos dos personas en lugar de una. Quise luchar por otorgar a mis "niños" (como yo los llamo) unos cuidados dignos, consecuentes a lo que se merecen, pensando que el presente nuestro es su futuro más inmediato en el que todo cuenta, desde el desengaño afectivo hasta el llanto de risa, todo cuenta, todo puntúa en una senectud a la que podemos aportar más de lo que a veces nos planteamos, el problema es quien ni siquiera se lo plantea...
Lejos de pensar que mi reto haya podido acabar, intentaré dibujar nuevas ilusiones que hagan que mi motivación nuevamente despierte porque si algo sé con seguridad es que se lo debo a ellos y a quienes depositaron su confianza en esta profesional de la salud, sin saber aún si fui lo que esperaban de mi o si seré la persona que ellos necesitan, ahí está parte del reto aún por descubrir.
Hace unos meses uno de mis niños se marchó, fue una larga experiencia que me marcó en silencio durante largo tiempo, así surgió esta poesía, que nuevamente dedico a esa persona que tristemente finalizó un ciclo y seguramente comenzó otro desde un lugar que mis ojos no alcanzan a ver.
Adiós ser tierno
Me abracé a la esperanza de volver a verte,
aunque cada día se desvanecía
algo en mi interior me decía
que de nuevo podría escucharte
En este caso el querer y el poder
se unieron para esperarte
se sentaron y esperaron para acompañarte
te esperaron para tu alma acoger
Ya partiste rumbo a tu gloria
dejando una vida de risas
esas que regalaste paciente y sin prisas
esas que firman el final de tu historia
Ya partiste y recuerdo tus palabras
las mismas que hoy me duelen
y hacen que mis lágrimas solitarias vuelen
buscando tu nueva puerta celestial
esperando que seas tú quien se la abras
En este amanecer en el que sé que no volverás a sonreírme
por no poder cumplir lo que aquel día,
entre alientos casi inaudibles pese a la cercanía,
tanto insiste en pedirme,
me doy cuenta de la tristeza de los acontecimientos,
me doy cuenta de la dureza de los sentimientos,
pero te doy desde aquí las gracias
por los momentos que conmigo compartiste,
por los ratos felices, que hoy se tornaron tristes
Hoy no soy yo,
hoy soy un alma derrotada
vencida y cabizbaja,
por no haber podido ser aquel hada
que con su varita envuelta en magia,
tu cuerpo curara
Adiós, ser tierno
adiós, amor materno
adiós, mujer cansada
adiós, esperanza regalada...